¿Hasta dónde es real la fama adquirida en redes sociales?

¿Las redes sociales son una prueba de popularidad? ¿Muestran realmente el estándar de aceptación y calidad de una marca? Las apariencias no siempre dicen la verdad…

ordenador portátil recibiendo comentarios y likes de redes sociales

Las redes sociales son plataformas en las que participan millones de personas cada día. Las más potentes de la actualidad, como Facebook, Instagram, Twitter o TikTok acumulan centenares de millones de usuarios activos.

Tan importante es a nivel global esta industria que el conglomerado Mega, que agrupa a Facebook, Instagram y WhatsApp, ha visto cómo su capitalización bursátil ha caído en más de un 20% por la pérdida neta de usuarios.

La compañía ha presentado buenos resultados financieros en 2021, pero durante el último trimestre perdió seguidores, lo que llevó a sembrar la decepción en Wall Street. Esa caída en usuarios activos es muy reducida, de solo un millón para pasar de 1.930 a 1.929, y se ha concentrado principalmente en Asia y África, pero solo eso ha bastado para recibir esa mala noticia.

Sirva este ejemplo para comprobar cómo de relevante es toda la industria que rodea a las redes sociales, que incluso han provocado la aparición de nuevas profesiones. Los influencers: instagrammers, tiktokers e incluso twitstars, logran ingresos millonarios a partir de sus publicaciones y la promoción de marcas.

Influencers y la compra de seguidores

La aparente facilidad para convertirse en un personaje con mucha influencia o capacidad de generar impacto en redes, que se observa principalmente en plataformas como Instagram o TikTok, lleva a muchos usuarios a buscar fórmulas que les permitan ganar seguidores, aunque esto sea de forma fraudulenta.

Desde hace años se sabe que muchos influencers han acudido a la compra de seguidores en sus redes sociales. La compañía HypeAuditor realizó una investigación para detectar movimientos sospechosos en las cuentas de influencers.

El resultado fue muy esclarecedor, más de la mitad de las cuentas en Instagram son bots y muchos usuarios con un elevado número de seguidores compra seguidores o recibe likes falsos. En este punto es importante recordar que los algoritmos de las redes sociales están ideados para promocionar a aquellas cuentas con mayor nivel de interacciones.

De este modo, cuando los usuarios de Instagram cuentan con miles, cientos de miles o millones de seguidores es posible que muchos de esos perfiles no sean reales. La técnica para acumular esas interacciones es posible gracias a polémicos sitios web como compraseguidores.com, donde podemos comprar seguidores Instagram a precios asequibles. Por ejemplo, 1.000 seguidores pueden obtenerse por 10 dólares y 100.000 seguidores por 590 dólares.

Una práctica que se ha reforzado con el tiempo

El estudio de HypeAuditor es del año 2019, pero desde entonces la técnica se ha ido puliendo para ser cada vez más indetectable. En algunas redes sociales, como el caso de Twitter, la compra de seguidores falsos o la utilización de bots se aplica especialmente al mundo de la política y la difusión de bulos.

En otras redes, como Instagram, esta práctica está perseguida, hasta el punto de que la plataforma puede cerrar la cuenta al usuario si detecta esas irregularidades. En la actualidad, los servicios de venta de seguidores son cada vez más sofisticados, por lo que resulta más difícil hallar esas realidades.

Las plataformas señalan que esta práctica puede estar suponiendo una merma de ingresos para los anunciantes de aproximadamente 800 millones de dólares al año. Para las marcas, contratar o promocionar sus productos en cuentas de influencers que en realidad no acumulan esos seguidores que señalan las estadísticas implica no acceder a una cuota de mercado mayor.

¿Por qué se produce este fenómeno?

El 63% de los publicitas dice haber encontrado usuarios con mucha capacidad de impacto que en realidad acumulan seguidores falsos. Esta realidad se comienza a conocer como “fraude del influencer” y se ve tanto en personas que quieren conseguir una vía de ingresos en las redes sociales a través de la publicidad; y también en usuarios más anónimos que únicamente buscan ganar en popularidad.

Por otra parte, el perjuicio a las redes sociales es algo que tiene sus matices. Aunque las Condiciones de Uso de Instagram prohíben la práctica, en los hechos la propia plataforma se beneficia de los números inflados. Los trending topic polémicos que se popularizan constantemente con bulos y noticias falsas acaban resultando beneficiosos para Twitter, porque sirven para impulsar aún más esa red social. En Instagram sucede más de lo mismo. No sucede así con las marcas de publicidad, que no consiguen un retorno real de la inversión.

Imagen: Megan Rexazin · Pixabay

Author: Pablo Quintero

Co-CEO de Proyecto Kulto ● MBA (exchange), Entrepreneurship, Startups and VC - IE Business SchoolIE Business School. ● Full-time MBA, Business Administration and Management - The Australian Graduate School of Management (AGSM) @ UNSW Business School. ● Doctorado en Fisiología y Nutrición, Ciencias de la Nutrición - Universidad de Navarra.

2 thoughts on “¿Hasta dónde es real la fama adquirida en redes sociales?”

  1. Estaría bien que hubiera opción de que fuera fácil encontrar canales con humildad que no solo en mayoría de veces de gente que compra la fama, que es falsa y mala por dentro pero la siguen las masas (como lo del Hitler) A mi me dan bastante asquillo y es difícil encontrar canales más auténticos porque como tienen menos bots y likes comprados son más difíciles de que salgan en los buscadores.

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