¿Qué diferencia hay entre incubadoras y aceleradoras de startups?

Las ideas innovadoras que nacen a partir de las tecnologías de la información cuentan con 2 aliados para su desarrollo. Tanto las incubadoras como las aceleradoras juegan un papel vital en la creación de nuevos modelos de negocios…

¿Qué diferencia hay entre incubadoras y aceleradoras de startups?

Todos los emprendimientos deben cumplir con diversas etapas para alcanzar el objetivo final: ser exitosos. Cuando apuestas por un proyecto que involucra a las tecnologías de la información, comienzas a definir una idea que busca ser de utilidad en el mercado.

En este vaivén entran en juegos 2 conceptos del emprendimiento que muchas veces tienden a confundirse. Se trata de las incubadoras y aceleradoras de startups. Cada una tiene sus propias características, pero en general buscan reducir la tasa de fracasos que experimentan los jóvenes empresarios.

Para que lo tengas claro: una incubadora es un servicio empresarial que tiene como misión buscar y encontrar proyectos con potencial en el mercado. La idea es que sus asesores colaboren con los encargados de las “startups” hasta que toman forma definitiva.

De acuerdo a los expertos en emprendimiento este proceso abarca 3 etapas que incluyen la pre-incubación, incubación y la postincubación. En la primera se desarrolla el plan de negocio, en la segunda se observa la evolución que experimenta la empresa. En la tercera se realiza un seguimiento con el fin de estudiar el crecimiento y su expansión.

Impulsar proyectos

En el caso de las aceleradoras estas se dedican a impulsar proyectos que ya están en marcha. Su objetivo es lograr beneficios reales una vez que el producto o el servicio se encuentra disponible en el mercado.

Tanto las incubadoras como las aceleradoras tienen la mirada puesta, la gran mayoría de las veces, en pequeñas empresas que se dedican a la innovación, lo que se traduce en startups.

De acuerdo al portal economiatic.com, una página web especializada en economía digital, las startups son emprendimientos que desarrollan modelos de negocios innovadores. Sin embargo, una buena idea no es suficiente; hay que hacerla realidad con el respaldo de las incubadoras y luego con las aceleradoras.

El servicio que prestan ambas figuras es una solución a los problemas típicos que enfrentan las empresas en sus inicios. Algunos de ellos abarcan las dificultades de lograr acceder a la financiación, poca promoción y publicidad o nula presencia de la marca.

Recuerda que es posible que la ayuda de los expertos se produzca en diferentes etapas, lo que dependerá del grado de maduración del proyecto.

Rango de acción

En el caso de las incubadoras estas procuran alcanzar un crecimiento natural, mientras que las aceleradoras intentan que las cosas marchen más rápido. Es decir, tratan de conseguir altas tasas de crecimiento en poco tiempo.

Cuando se habla de los programas de aceleración de startups se habla de la participación de expertos que cuentan con la visión para tomar proyectos de otras personas y llevarlos al próximo nivel.

En el caso de las aceleradoras una figura fundamental en todo el proceso es el mentor. Los mentores son profesionales de carrera y gozan de buena reputación por los logros alcanzados con el transcurrir de los años. Su labor principal es asesorar a los emprendedores, en muchos casos “ad honoren”.

Las incubadoras disponen de asesores, aunque no con la figura del mentor. Otra de sus características es que disponen de espacio físico con en el que buscan consolidar la idea innovadora. En cambio las aceleradoras no cuentan con este servicio.

Las empresas que se dedican a incubar tienen décadas en el mercado. De hecho, comenzaron a aparecer en la década de los 60. Mientras que las aceleradoras comenzaron a tener actividad después del 2005.

Ya establecidas las diferencias entre ambas solo resta que identifiques en qué etapa se encuentra tu proyecto para considerar el servicio más adecuado para la “startup”.

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